El gobierno de Donald Trump intensificó su ofensiva contra el llamado turismo de parto en Estados Unidos. La estrategia busca impedir que personas extranjeras viajen al país con la intención de dar a luz allí y obtener la ciudadanía estadounidense para sus hijos.
A principios de agosto, la Casa Blanca publicó una orden ejecutiva que instruye a las autoridades migratorias a adoptar medidas para impedir el ingreso de personas que utilicen sus visas con ese fin. Días después, el Departamento de Estado informó que ya había revocado más de 600 visas como parte de un operativo contra esta práctica.
Según el Departamento de Estado, las autoridades trabajan junto con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) para identificar posibles casos, cancelar visas y desarticular redes que faciliten este tipo de viajes.
Sobre el turismo de parto
El término se refiere a los viajes que realizan personas extranjeras a Estados Unidos utilizando una visa de no inmigrante con el objetivo de dar a luz en territorio estadounidense. La nueva política también contempla acciones contra quienes ayuden a organizar estos viajes.
La administración Trump sostiene que existen empresas y operadores que promocionan paquetes para embarazadas y presentan la posibilidad de que sus hijos obtengan la ciudadanía estadounidense como uno de sus principales atractivos.
La orden señala que algunos de estos negocios también ofrecen alojamiento, atención médica y otros servicios durante la estancia.
A partir de ahora, las autoridades estadounidenses podrán revisar las actividades de los titulares de visas para detectar posibles casos de turismo de parto. También podrán revocar autorizaciones de viaje y negar el ingreso al país a quienes participen en estas prácticas o las faciliten.

Trump también busca limitar la ciudadanía por nacimiento
La ofensiva contra el turismo de parto forma parte de una estrategia migratoria más amplia impulsada por Trump. Otra orden ejecutiva publicada el mismo 6 de agosto plantea restricciones a la ciudadanía estadounidense por nacimiento en determinadas circunstancias. Entre ellas aparecen casos en los que ninguno de los padres es ciudadano estadounidense y situaciones relacionadas con turismo de parto o fraude migratorio.
Sin embargo, esta medida enfrenta un importante obstáculo legal. El 30 de junio, la Corte Suprema de Estados Unidos rechazó una iniciativa anterior de Trump que pretendía restringir la ciudadanía por nacimiento. En una decisión de seis votos contra tres, el máximo tribunal determinó que la administración no podía modificar mediante una orden ejecutiva el alcance de la Decimocuarta Enmienda.
La nueva iniciativa ya provocó otra batalla judicial. La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) y otras organizaciones presentaron una demanda para impedir que las nuevas restricciones entren en vigor.
¿Qué pasa si una mujer embarazada necesita viajar a Estados Unidos?
La nueva política no significa que una persona embarazada tenga prohibido viajar a Estados Unidos. Una mujer puede ingresar con una visa B-2 para recibir atención médica, siempre que cumpla las condiciones de ese permiso y pueda demostrar que su viaje tiene un propósito médico legítimo.
Las autoridades pueden solicitar documentos que respalden ese motivo. Entre ellos pueden estar un diagnóstico médico del país de origen, una carta del médico o centro de salud estadounidense que prestará la atención y pruebas de que la persona cuenta con dinero suficiente para cubrir el tratamiento, el transporte y la estadía.
La diferencia clave está, por tanto, en el propósito del viaje: recibir atención médica no equivale automáticamente a realizar turismo de parto.

