Estados Unidos pidió a sus aliados romper vínculos con Nicaragua. El llamado busca aumentar la presión sobre el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo después de una reforma constitucional que restringe la participación de la oposición y amplía de seis a siete años el mandato presidencial.
La solicitud la hizo el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. En un comunicado, llamó a «poner fin de inmediato a las operaciones habituales con esta brutal dictadura».
Los países que mantienen vínculos con Nicaragua
China se convirtió en un socio importante para Nicaragua desde que ambos países restablecieron relaciones diplomáticas en 2021. Su cooperación incluye inversiones y proyectos económicos.
Por su parte, Rusia tiene una relación especialmente cercana con Managua en materia de seguridad y defensa, mantieniendo también acuerdos militares con Nicaragua.
Irán tiene un peso económico menor, pero ha desarrollado acuerdos de cooperación con el gobierno nicaragüense. Venezuela y Cuba, por su lado, mantienen una relación política histórica con Ortega y Murillo.
La situación es distinta con países como Brasil y México. Ambos mantienen relaciones diplomáticas con Nicaragua, aunque han expresado críticas por su situación política.
Estados Unidos enfrenta una contradicción
El llamado de Washington resulta especialmente relevante porque Estados Unidos también mantiene una relación económica importante con Nicaragua. Según la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, en 2025 Washington exportó bienes por unos 2.400 millones de dólares a Nicaragua e importó cerca de 5.000 millones. El comercio bilateral alcanzó así los 7.400 millones de dólares.
Los dos países también forman parte del CAFTA-DR, tratado de libre comercio vigente para Nicaragua desde 2006. Por eso, una eventual ruptura comercial tendría consecuencias que irían más allá del gobierno de Ortega.

¿Hasta dónde puede llegar la presión de EE. UU.?
Washington ya cuenta con varias herramientas. Entre ellas están las restricciones de visas, las sanciones financieras y las medidas contra empresas y sectores específicos.
En abril de 2026, el Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a siete empresas vinculadas al sector del oro nicaragüense y a cinco personas. Entre ellas estaban dos hijos de Ortega y Murillo. Sin embargo, el comercio podría convertirse en una herramienta de mayor alcance.
La presión también podría crecer en otros países. En Centroamérica, Panamá ya retiró a su embajador en Managua después de la reforma constitucional. Costa Rica y otros gobiernos podrían adoptar posiciones similares.
Mientras tanto, la Organización de Estados Americanos también analiza la situación. Su Consejo Permanente aprobó convocar una reunión de cancilleres sobre Nicaragua con 29 votos a favor. Brasil votó en contra y México se abstuvo.
Así, el llamado de Estados Unidos plantea una nueva fase de presión internacional contra Managua. La gran incógnita será hasta dónde están dispuestos a llegar sus aliados y, sobre todo, si Washington convertirá su llamado diplomático en medidas económicas concretas.


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