El precio de la gasolina en Estados Unidos se enfrenta actualmente a que una eventual prohibición de las exportaciones de diésel termine elevando el precio del combustible en las estaciones de servicio.
Morgan Stanley planteó este escenario en un análisis publicado el 23 de septiembre. Según los analistas, una restricción a las ventas de diésel al extranjero podría obligar a las refinerías estadounidenses a reducir su producción. Ese ajuste también disminuiría la cantidad de gasolina disponible en el mercado interno.
¿Cómo afectaría una prohibición del diésel a la gasolina?
El punto clave está en cómo funcionan las refinerías. Estas instalaciones producen distintos combustibles a partir del petróleo y ajustan sus operaciones según la demanda y las condiciones del mercado.
Si Estados Unidos dejara de exportar diésel, los inventarios nacionales podrían llenarse rápidamente. Ante ese exceso de producto, las refinerías tendrían menos incentivos para mantener sus niveles actuales de procesamiento.
Morgan Stanley calcula que una prohibición podría reducir el procesamiento de las refinerías en unos 2 millones de barriles diarios. Incluso si las empresas modificaran sus operaciones para priorizar la gasolina, el suministro de este combustible podría caer alrededor de 650.000 barriles diarios.
En otras palabras, una medida diseñada para aliviar el precio del diésel podría terminar reduciendo la oferta de gasolina y presionando sus precios al alza.
El diésel ya está en niveles récord
La preocupación aparece en un momento de fuerte presión sobre el mercado de combustibles. La AAA registró el 22 de septiembre un precio promedio nacional récord de US$6,5276 por galón para el diésel. Para el 29 de septiembre, el promedio seguía por encima de US$6,43.
La gasolina regular también ha aumentado. El promedio nacional llegó a unos US$4,46 por galón el 29 de septiembre, frente a US$3,14 aproximadamente un año antes.
¿Habrá una prohibición de las exportaciones?
Por ahora, no existe una prohibición federal definitiva. La Casa Blanca negó el 23 de septiembre que estuviera preparando una prohibición de 90 días, mientras el secretario de Energía, Chris Wright, señaló que la administración estudiaba alternativas para aumentar el suministro interno sin perjudicar el flujo de gasolina y combustible para aviones.
Reuters informó el 29 de septiembre que la administración continúa evaluando restricciones a las exportaciones y posibles acuerdos voluntarios con las refinerías.
Por eso, el escenario descrito por Morgan Stanley sigue siendo hipotético. Sin embargo, mientras el gobierno analiza sus opciones, el mercado de combustibles permanece especialmente sensible a cualquier cambio en la oferta.


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