Dom. Jul 26th, 2026

Aprender a ganar, aprender a perder

PorIsmael Cala

julio 25, 2026 #exito, #ganar


Por: Ismael Cala

El fútbol tiene una capacidad extraordinaria para unir a millones de personas.
Durante poco más de noventa minutos desaparecen las diferencias, las edades,
las profesiones y hasta las fronteras. Todos compartimos una misma emoción.
Por eso, cuando un Mundial termina, el verdadero resultado no debería
medirse solo por el marcador, sino también por la forma en que lo vivimos.
España merece una sincera enhorabuena por conquistar un nuevo título
mundial. Más allá del trofeo, deja una lección de trabajo colectivo, disciplina
y perseverancia. Todo campeonato es la recompensa visible de miles de horas
invisibles de preparación, sacrificio y confianza en un propósito común.
Pero este triunfo también nos invita a reflexionar sobre algo que trasciende el
deporte. Lamentablemente, cada gran evento deportivo nos recuerda que
todavía existen quienes confunden la pasión con la agresión, tanto dentro
como fuera de los estadios. Incidentes durante las celebraciones y
comportamientos violentos vuelven a demostrar que aún tenemos una
asignatura pendiente como sociedad.
Quizás el mayor desafío no sea enseñar a nuestros hijos a ganar, sino
enseñarles a perder.
Porque ganar con humildad es una virtud. Pero perder con dignidad es una
muestra de carácter. El deporte debería formar seres humanos capaces de
reconocer el mérito del otro, de aceptar que unas veces se celebra y otras se
aprende, de comprender que la derrota no disminuye el valor de quien la
experimenta.
La vida funciona exactamente igual.
No siempre obtendremos el ascenso que esperábamos, el proyecto que
soñábamos o el reconocimiento que creíamos merecer. Y, sin embargo,
nuestra respuesta frente a esos momentos dice mucho más de nosotros que
cualquier victoria.
El llamado «juego limpio» no debería quedarse en el reglamento de un torneo.
Debería convertirse en una filosofía de vida. Respetar al adversario, rechazar
toda forma de violencia, celebrar sin destruir y competir sin deshumanizar son
principios que hacen mejor al deporte, pero también a nuestras familias,
nuestras escuelas y nuestras comunidades.

Ojalá este Mundial no solo sea recordado por un campeón, sino por
recordarnos que la grandeza nunca está únicamente en levantar una copa. Está
en la forma en que tratamos a quienes están al otro lado del campo.
Porque cuando aprendemos a ganar sin soberbia y a perder sin resentimiento,
todos terminamos ganando.
Dios es amor, hágase el milagro.


www.IsmaelCala.com
Twitter: @cala
Instagram: ismaelcala
Facebook: Ismael Cala

PorIsmael Cala

Periodista, escritor, conferencista, productor y presentador de radio y televisión cubano con nacionalidad canadiense y estadounidense.

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